jueves, 28 de enero de 2010

A PARTIR DE AHORA ESTÁ DIFICIL










Esta vez sí que lo hemos puesto difícil de mejorar. Hago memoria y estoy prácticamente seguro de que nunca en mi vida he estado en un sitio más alucinante. Y creo que pocas veces me he sentido así después de una experiencia. Una sensación de inmensa plenitud, sonrisa interior que permea hacia afuera y todo sin articular palabra durante un buen rato (las palabras hubieran estorbado).

Este viaje está siendo increíble e Hispana y yo estamos compartiendo unas vivencias preciosísimas. Hemos hecho cosas que de verdad nos han llenado y las Cataratas Victoria son de los mayores espectáculos de la naturaleza. Pero el poder “integrarse” con ellas como hemos hecho hoy nos ha superado. Sabíamos que existía la posibilidad de bañarse al filo de las cataratas y muchos del grupo queríamos hacerlo, pero no sabíamos cómo lo íbamos a conseguir. En el lado de Zambia existen varias piscinas naturales en las que te puedes bañar. La más famosa se llama “Devil’s pool” la Piscina del Diablo y es la única a la que te llevan comercialmente porque las demás son demasiado peligrosas.

El hecho es que nada más llegar al pueblo de Livingston investigamos y la primera decepción que nos encontramos es que es muy caro que te lleven (40 euros) pero aun así vamos a ir. En el momento de pagarlo nos dicen que van a confirmar si es posible baño porque el nivel del agua ha subido mucho y se hace peligroso. Cuanto más sube el nivel del río, más profundo se queda el filo de la piscina natural y más empuja la corriente, con lo cual más fácil es caerse por los 100 m de salto de agua hasta abajo. Definitivamente la Piscina del Diablo está cerrada y nos quedamos con la enorme decepción de estar aquí y no poder bañarnos porque la piscina la cerraron hace dos días, después de una gran tormenta.

Aun así algunos inconformistas queremos intentarlo. Cuando el otro día vimos las cataratas tuvimos claro que queríamos ir a buscar el baño, pero no es fácil. Por allí siempre hay colegas que ilegalmente se ofrecen a llevarte de “estrangis” porque está prohibido. El hecho es que hay que tener un montón de cuidado con el “guía” que te busques porque si es un cabeza hueca te puedes matar. Encontramos a Félix que tiene pinta de razonable y quedamos con él para volver y hacerlo. Al final de toda la gente que quería venir, se van haciendo caquita y se van quedando por el camino. Al final vamos nosotros dos con el Australiano. Hispana y yo hacemos un pacto de no hacer locuras y llevamos unas cinchas para darnos más seguridad. Aun así Hispana no está conforme del todo y viene con sentimientos encontrados de ganas de hacerlo y de aventurilla y miedo y preocupación a la vez.

Hay que cruzar un kilómetro por el río Zambeze hasta llegar a la piscina que buscamos, la del “Sofá del Ángel”. En el río viven cocodrilos e hipopótamos, pero más aguas arriba, donde la corriente es más tranquila. El peligro real aquí, está en que vas cruzando por un murete de 10 cm de ancho sumergido a unos 50 cm que se separa del suelo otros 70 cm. La corriente te empuja hacia la catarata y el borde está a unos 20 metros por detrás del murete. La corriente se puede vencer nadando y por debajo del murete se hace pie. Racionalmente veo muy difícil matarse si te caes, pero aun así haces todo lo que está en tu mano por no caerte e incluso pensar racionalmente se te hace difícil. Después del murete se va cruzando por el lecho del rio y el agua te llega por la cintura y por el pecho en algunos tramos. Después de una media hora llegamos a una zona rocosa, en la que hay una precascada de unos 6 metros de alto que vacía a una piscina natural desde donde está la gran caída.
En esa piscina natural esta el “Sillón del Ángel” que es un cilindro como de 80 cm de diámetro y 1,5 m de alto en el que te alojas con total seguridad y puedes asomarte al vacio viendo como el agua se precipita a más de 100 metros hacia abajo. La piscina natural esta casi cerrada por rocas altas pero tiene dos grandes brechas pos las que fluye el agua rabiosa. Y lo malo es que para llegar hasta el cilindro hay que superar las dos brechas (de unos 2m de ancho cada una) nadando contra corriente… miedecito. Aquí; sí que si falla algo no lo cuentas, pero aun así es difícil que falle. Te pones en la roca de al lado con la brecha a tus 9 (izquierda) y te tiras de cabeza con un ángulo de 45º (a tus 10:30) y te pones a nadar contra corriente hasta alcanzar la posición de la siguiente roca y entonces te dejas llevar hasta ella. Y esto hay que hacerlo por segunda vez para llegar hasta el cilindro y otras dos veces de vuelta. Mientras; el guía está apoyado en la roca lo más cerca posible de la brecha para pararte o cogerte si pasa cualquier cosa. Te cagas de miedo, pero una vez que llegas al cilindro, te das cuenta que la corriente es superable si nadas bien (lo cual te da mucho margen de seguridad)

Pero es al meterte en el cilindro y reconocer el panorama cuando piensas que nunca en tu vida has estado en un sitio tan acojonante, tan intenso... Te quedas en silencio, flipas, sonríes desde el alma, te hacen fotos y no te das cuenta. Miras hacia los lados y te llenas de paisaje. A partir de ahí tienes tal sensación de plenitud que no hablas, solo sonríes borracho de naturaleza, te dedicas a intentar interiorizar la magnitud de lo que estás viviendo. Ha pasado un rato y para entonces ya te has dado cuenta que esta experiencia va a ser difícil de superar…

4 comentarios:

Luis Alejandro dijo...

En las cataratas no te atreves con la tabla ehhhh. Que suerte tan grande poder bañarse en las mismisimas cataratas. Sois afortunados!!!!
muchos besos.

Natalia dijo...

sin palabras ignacio....me he quedado en "stand by" durante un par de minutos....

mariamon dijo...

La verdad es que estais chalaos, y reitero
VAYA GÜEVOS QUE TENEIS

Alvaro dijo...

Hostia!!!
Pero que guapo, colega!!
Me he emocionado con el relato.