lunes, 18 de enero de 2010

IGNACIO Y LOS ESCORPIONES








Bueno pues tras el ataque de una mona hemos tenido otro ataque: el de una escorpiona.
Resulta que estando en nuestra casita (que ha sido durante 3 semanas una tienda de campaña) se nos coló una escorpiona. Dicen las malas lenguas que porque yo (Hispana) metí piedras dentro de la tienda para que ésta no se volara por las dunas del desierto y la escorpiona vino pegada…
El caso es que como a las 4 de la mañana Ignacio empieza a gritar: “¡Ay, ay, ay!, ¡que me pican!, ¡que hay muchos bichos dentro de la tienda!”. Yo asustadísima porque creo que hay una invasión de bichos empiezo a buscar la salida, pero no encuentro la cremallera de la puerta. Y es que Ignacio siempre que nos acostamos dice: “Espikin, creo que estamos cuesta abajo, vamos a poner la cabeza en el otro lado” y luego cuando nos cambiamos: “Espikin, creo que antes estábamos menos en cuesta” y nos volvemos a cambiar. Y con tanto cambio, pues a oscuras ya no sabía dónde estaba la puerta. Por fin consigo salir e Ignacio se pone a decir, “mírame la espalda, a ver lo que me ha picado”. A lo que yo respondo muy asustada: “¡Ignacio, no es el momento, sal de la tienda!”, “¡Cómo que no es el momento, mira a ver qué es lo que me ha picado!”. Y a todo esto todos los del tour que no entendían nada de lo que estábamos hablando (6 alemanes, 1 australiano, 1 canadiense, 1 sueca, 2 ingleses y 2 sudafricanos) pues se despertaron a causa de nuestros gritos.
Conseguimos por fin salir y hacernos con una linterna. Ignacio aún dolorido porque había matado al bicho contra su espalda y éste le había proporcionado 3 lustrosos picotazos, encuentra al causante: una escorpiona como de 5cm de largo… corriendo le preguntamos al guía si es peligrosa y nos dice que no; así que nos quedamos tranquilos.
Pero la cosa no queda ahí, resulta que a los pocos días, estando Ignacio apoyado en un murete por la noche, ve algo moverse muy cerquita de su mano. ¡Otro escorpión! ¡Y este más grande que el anterior!.
En fin, que ya estamos hechos unos expertos en escorpiones. Nos hemos enterado que la gravedad de la picadura depende de lo nocivo que sea el veneno que a su vez depende de si el escorpión es hembra o macho, del tiempo que lleve sin copular, del tamaño del escorpión, etc… Y también Hispana ha aprendido a mirar debajo de las piedras antes de meterlas en la tienda , sobre todo en los días de viento…

3 comentarios:

Natalia dijo...

ay pobrecillo!!! lo que no os pase a vosotros...

veronicaruizmartin dijo...

Me parto...

mariamon dijo...

pobrerrrrrrrrrrrrrrrrr Que dolorrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr