miércoles, 8 de diciembre de 2010

Y COLORÍN COLORADO ESTE VIAJE SE HA ACABADO



Bueno, pues al final, todo llega y ya estoy en casa. Después de pasar unos días fantásticos en Ciudad de México y dar un paseíto por Bogotá, por fin he llegado a Málaga, después de más de un año de viaje (así han quedado las suelas de mis zapatos después de 150.000 km recorridos). Lo siento todo igual que siempre, pero lo miro con otros ojos, lo veo muy cercano pero también lejano. Me entretiene “sintonizar la antena” para escuchar conversaciones ajenas y oír acentos muy familiares, que no he oído en mucho tiempo. Me paseo por Málaga, mirándolo todo, un poco como un turista y valoro cosas que normalmente me pasan desapercibidas, es muy divertido.

Una vez en casa; Mamá, Hispana, familia y amigos. El reencuentro con todo el mundo es tan bonito como haber viajado. La pregunta recurrente es: “¿Bueno y que es lo que más os ha gustado?” y los dos coincidimos que los tres meses en África han sido los más intensos del viaje.

Ya estamos en casa y todo ha salido estupendamente. No hemos tenido ni un solo susto, ni un problema y ni siquiera nos han robado. Y lo que es más raro, no nos han perdido las maletas ni una sola vez en 47 aviones que hemos cogido. Solo algún timo que otro, de unos pocos euros, que se quedan como anécdotas. Así que nos que nos quedamos con un tesoro de vivencias, experiencias y recuerdos; muy agradecidos por todo lo vivido y encantados de estar de vuelta; dispuestos a “disfrutar a tope” de la crisis.

Abrazos a todos.

sábado, 27 de noviembre de 2010

MI ÚLTIMA GRAN CITA CON LA NATURALEZA. LAS MARIPOSAS MONARCA







No he querido dejar escapar la oportunidad de estar en México y ver el espectáculo de las mariposas monarca. La mariposa monarca tiene muchas particularidades que la diferencian de otras mariposas, pero quizá la más significativa es que su ciclo vital en vez de ser de entre 2 a 6 semanas que es lo normal en estos insectos, es de 9 meses, con lo cual tienen tiempo de emigrar. Pero no todas las monarca son así, esa longevidad se da sólo en generaciones alternas y a las generaciones longevas se les llama “generaciones Matusalén”. Los padres y los hijos de las Matusalén tienen un ciclo vital de más o menos un mes y sus migraciones son cortas, sin embargo a las Matusalén les da tiempo a ir a México a desarrollarse y aparearse y volver para poner los huevos. Todos los años entre noviembre y marzo, unos cien millones (100.000.000) de estas mariposas emigran desde Estados Unidos y Canadá a las montañas del estado de Michoacán unos 4.000 km más al sur para escapar del frío.

Están recién llegadas de su largo viaje, han pasado las últimas cuatro semanas recorriendo unos 120 km diarios y el hecho de cómo consiguen volver a los mismos sitios año tras año sigue siendo un misterio. Estas mariposas son muy sensibles a la temperatura y no quieren ni frio ni calor. Están más o menos hibernando y tienen poca actividad, solo se mueven cuando el sol las calienta que bajan de los árboles a beber y alimentarse. Viven en unos bosques a unos 3500m de altitud y se agrupan en colonias de varios millones de individuos pero no se empiezan a ver hasta que llegas a la colonia.

Lo primero que notas al llegar es que los pinos dejan de ser verdes, sino más bien de un color anaranjado grisáceo (el color del envés de las alas) y cuando te acercas te das cuenta que realmente no estás viendo los pinos sino millones de mariposas forrándolos. Son tal cantidad que al posarse en las ramas, a pesar de lo pequeñas que son, las acaban venciendo con el peso que integran. Son millones de mariposas y cunden. Cuando el sol calienta abren sus alas para recibir toda la radiación y entonces el paisaje cambia de color y se vuelve naranja vivo. Y cuando por fin han recibido suficiente calor arrancan a volar y entonces lo llenan absolutamente todo.

A finales de febrero y en marzo, los días se alargan y el sol calienta más propiciando su madurez sexual, entonces es cuando se ven los vuelos nupciales en los que el macho vuela sujetando las alas de la hembra con sus patas delanteras. De hecho, esta época del año es la más propicia para visitarlas porque tienen una actividad mucho mayor que en los meses fríos o que en noviembre que son alevines y están recién llegadas

Su color naranja avisa de su toxicidad y es que han generado un mecanismo de defensa que es comer una planta tóxica en su estado de larva para volverse tóxicas ellas mismas y así reducir el número de sus depredadores. Aun así, hay dos que en esta época del año se dan el gran festín. El primero es un ratón que se ha hecho inmune al veneno y el segundo es un pájaro listo, que ha aprendido que el veneno está en la cabeza de la mariposa y lo que hace es comerse solamente el abdomen, dejando el resto de la mariposa viva pero con las horas contadas (no es raro ver “medias mariposas”).

Otro de los grandes espectáculos del viaje.

lunes, 22 de noviembre de 2010

YA TENGO EL BILLETE DE VUELTA



Ya tengo billete de vuelta y a esto le quedan días. Ahora, más que nunca, me gusta comparar nuestro plan original de viaje, con lo que ha sido la realidad final. En esencia, hemos respetado la estructura de continentes, pero hemos cambiado algunos países por otros y hemos “encajado” doce países más de los previstos.

Se me hace raro, pero el otro día en casa de mi amigo Duffy me compré mi billete de vuelta. Salgo el día 1 de diciembre de madrugada de Ciudad de México y voy a tener unas horas para darme un paseíto por Bogotá. Irónicamente, Colombia ha estado muy presente en nuestro plan de viaje pero al final no ha podido ser.

La verdad es que también se me hace raro que mi “escaqueillo” de surf se termine y pensar que en poco tiempo estoy volviendo a la realidad. Pero la perspectiva de estar en casa y ver a todo el mundo me apetece mucho, así que estoy viviendo estos, ya mis últimos días de viaje, con mucha ilusión.

martes, 16 de noviembre de 2010

MI AMIGO DUFFY



Tras 15 horas de viaje, llego a una playa que me habían dicho que era fantástica. Yo vengo precisamente de otra playa mucho más que fantástica y tengo las expectativas altas. Lo que me encuentro al llegar que es una playa muy parecida a lo que surfeamos en casa y la estancia algo más cara de lo que me gustaría. Con el paso cansado, voy reconociendo el territorio y me planteo irme más hacia el norte hasta la siguiente zona de olas, abandonando ésta. Por aquí hay otras olas famosas pero con el cansancio y la decepción decido irme y ya está. En eso que hablando con una taxista que me había visto antes por la mañana me pregunta

-“¿Ya te vas?”

Y le cuento que esperaba algo mejor y que el sitio es caro y ella me dice

-“Pero por qué no pruebas esta playa y esta otra que están cerca y son buenas. Desde aquí hay muchos que van para allá. Mira; precisamente ese carro va para allá”

Reacción culebrera inmediata y le digo al del coche que me lleve. Resulta que va a una de las playas más famosas de la zona. De inmediato cambio mi plan de irme y puedo darle una oportunidad a la zona, cosa que me gusta porque ya que estoy, aquí quiero saber cómo son las olas. Al llegar a la nueva playa, me cojo una habitación y me voy a surfear. La ola es una perfección absoluta, pero para aprender. Yo me divierto un rato pero necesito algo más de acción. Así que cuando me salgo del agua, me lo tomo tranquilo, descanso y decido retomar mi plan de cambiar de zona al día siguiente.

Me despierto tempranito y como la operación de ayer me salió bien, le hago dedo al primer coche que pasa, que además lleva tablas de surf, con la única intención de que me saque a la carretera general y allí coger un bus hacia el norte. Resulta que es un tío fantástico de Estados Unidos y rápidamente nos ponemos a charlar. Le cuento un poco mi historia reciente, mi viaje en general, mis planes de surf y entablamos una conversación muy amena. Él, viene de su casa (que está precisamente en la primera playa a la que llegué ayer) y va de camino a surfear a la otra playa mega fantástica de la zona, pero ha entrado en ésta otra a soltar a unas amigas que están aprendiendo. El caso, es que antes de llegar a la carretera me dice

-“¿porqué no te vienes a surfear la mega ola conmigo y después te suelto otra vez para que sigas tu camino?

Suena que te cagas y por supuesto no me lo pienso. La ola a la que me lleva es muy conocida en la zona, pero con un acceso difícil de 4x4 a la que si no te llevan no llegas. Es una izquierda que parte en una punta de tierra y tiene el fondo de cantos rodados; esas características son garantía de perfección. Al llegar vemos que no hace viento y que no hay demasiada gente en el agua. Ya me estoy relamiendo, “me voy a poner morao”. El baño dura unas dos horas y media cumple con las expectativas; es de los mejores baños que me he dado últimamente y eso que todos han sido muy buenos.

Salimos del agua y Duffy me propone pasar por su casa, comer algo y después llevarme al pueblo al que yo quiero ir y él aprovecha porque tiene que ir a sacar dinero. Sigue sonando bien. Volvemos a la playa en la que estuve ayer por la mañana, pero ahora la veo de otra forma. Su casa es de no creérselo, en primera línea de playa, con un olón rompiendo enfrente, con una piscina con borde de rebose que desde dentro confundes el azul de la piscina con el azul del mar, etc., etc., etc. El hecho es que al final me invitó a dormir y al día siguiente surfear otra vez y aprovechar el viaje al aeropuerto para dejar a sus amigas para soltarme a mí. Esa misma tarde cogimos unas tablas de “stand up paddle” (tablas de surf más grandes para ir de pie con un remo) y nos llevó a una laguna cercana llena de pájaros e iguanas enormes, una preciosidad de paseo. El hecho es que he pasado 3 días con Duffy, a cuerpo de rey, surfeando una ola fantástica y pasando ratos muy buenos con él. Son las cosas que pasan en este tipo de viaje. De pronto tienes un golpe de suerte y las cosas cambian de estar regular a estar mucho mejor de lo podías esperar.

Thank you very much my good friend Duffy.

martes, 9 de noviembre de 2010

¿PACÍFICO, ATLÁNTICO, ÍNDICO, CARIBE…?











En cuanto a playas increíbles hemos abierto un buen capitulo en este viaje. Plantearse dónde hemos visto las mejores playas es complicadísimo y creo que además estéril. Yo mantengo la teoría de que no se puede comparar, por ejemplo Paris con Londres y determinar cuál es “mejor”. Me gusta Paris y me gusta Londres y no establezco clasificaciones ni ninguna “gana” a la otra, lo que si me pasa es que a veces me apetece ir más a un sitio que a otro. Lo mismo me pasa con lo de las playas, dejo los “rankings” para los americanos y me quedo con todas (hasta con la de la Malagueta).

En este año, más de una vez hemos llegado a playas que nos han dejado callados un buen rato. Es una sensación curiosísima cuando la belleza natural te sobrecoge de tal forma que optas por quedarte un rato en silencio dejando que todo ese entorno vaya permeando en ti a través de los sentidos y solo al rato acabas lentamente diciendo algo tan profundo como “vaya tela…”

Esto nos ha pasado varias veces en el Pacífico, varias en el Índico, varias en el Atlántico, varias en el Caribe…. etc. Y en todos los sitios lo hemos disfrutado enormemente. Hemos surfeado; hemos pescado; hemos buceado; hemos navegado; nos hemos bañado con delfines, tortugas, tiburones y ballenas; nos hemos construido jacuzzis de arena mezclando el mar con los manantiales termales o simplemente las hemos admirado.

Las playas y el mar han supuesto gran parte de este viaje, dejo algún ejemplo de lo que hemos visto y a vosotros decidir si consideráis que alguna gana.

martes, 2 de noviembre de 2010

NUESTRO CUMPLEAÑOS





El 4 de noviembre de 2009 salimos de Málaga. Teníamos una combinación de billetes un poco extraña que nos hacía pasar por Londres (y cambiar de aeropuerto a las tantas de la madrugada) y por Nueva Delhi, para llegar finalmente a Katmandú. Una vez allí nuestra intención era visitar el Tíbet, Nepal y la India para volver después hacia el oeste a cubrir la etapa africana.

Las semanas de antes de salir fueron como una carrera de obstáculos para llegar a todo lo que queríamos llegar y dejar resuelto todo lo que necesitábamos. Entre despedidas, maletas y gestiones se nos pasaron los últimos días en España. Una vez en el avión, entre siesta y siesta, Hispana y yo nos imaginábamos cómo podía ser aquella primera etapa del viaje. Salíamos con muchísima ilusión e incertidumbre de lo que teníamos por delante.

El viaje lo habíamos planteado para empezarlo unos meses antes pero los detalles y gestiones que había que dejar cerradas eran tantas que nos metimos en el mes de noviembre. Las fechas nos forzaron a cambiar el itinerario. En principio, pretendíamos hacer una línea semiológica y no “volver nunca hacia el oeste”. Lo cual suponía bajar a África y de allí ir siempre hacia el este, pero al final las fechas se nos echaron encima y si seguíamos esa ruta inicial, el invierno nos iba a alcanzar imposibilitándonos la visita al Tíbet. Hispana se puso con internet y encontró una combinación de billetes absurda desde el punto de vista de los kilómetros pero súper lógica desde el punto de vista de los euros. Resulta que volábamos Europa-Asia-África-Asia por casi el mismo precio que Europa-África-Asia. Con lo cual estábamos más tiempo de aviones (que nos daba igual) pero no teníamos que renunciar a ver el Tíbet que era una de mis prioridades.

Al final, todo salió estupendamente y conseguimos encajar todo lo que queríamos con alguna excepción que dejamos apuntada para próximas escapadas. Ha sido un año completo de aventuras y experiencias que ya termina. Desde México, con Hispana en casa y ya solo teniendo agua de por medio, voy teniendo más la cabeza en mi próximo futuro a la vuelta, que en lo poco que me queda ya por recorrer. Pienso más en, hacia dónde voy a orientar mis esfuerzos laborales, que en los próximos destinos de surf. Voy dejando que la realidad de la vida que me espera vaya entrando poco a poco en mí para que no me sorprenda de golpe a la vuelta. Voy dejando que las memorias de todo el año se vayan asentando y dejen de revolotear por mi cabeza hipnotizándome y pidiéndome más guerra.

Voy dejando que nuestra aventura se acabe.


lunes, 25 de octubre de 2010

VIAJEROS PROFESIONALES






Es gracioso cómo en un viaje como el nuestro te convierte en un profesional del viaje. Una cosa es ir de turismo, lo que hacemos todos en vacaciones y otra cosa muy diferente es viajar. Cuando vas de turismo no quieres problemas, estas contento con tenerlo todo por delante y el tiempo vale mucho más que el dinero. Quieres disfrutar y descansar y no se plantea ir en bus, habiendo taxis aunque sean 10 veces más caros. Sobre todo no quieres problemas ni dificultades y toleras el “borregueo” por las ventajas que conlleva. Pero en un viaje como el nuestro el tiempo es más prescindible que el dinero y el presupuesto hay que estirarlo. Aquí se invierten las tornas. En el tema del taxi o el autobús suele salir ganando el bus, se comparan varios sitios para dormir, se huye del borregueo como de la peste, etc, etc. El resultado es que conoces y charlas con los locales en el autobus, normalmente duermes mucho más cómodo y con mejores vistas y a veces con desayuno y wifi en el tercer sitio que chequeas y pagando lo mismo que te pedía el primero, visitas los sitios más agusto que con las masas, etc, etc,etc. ahora bien hay que tomarse el trabajo de comparar.


Hispana y yo hemos calculado que estando atentos vas reduciendo el presupuesto en un 20% diario. No es mucho cuando estas de turismo, si te vas a gastar 300 euros en una semana de vacaciones, te da igual gastarte 360 y estar cómodo, pero en un viaje de un año es mucha la diferencia. Ese 20 por ciento nos ha permitido estar, por ejemplo, viajando los 12 meses en vez de 10 o pasar por 30 países en vez de por 24. Visto así, dos meses y seis países más de viaje si son un gran impacto que hace que compense el tiempo dedicado los problemillas en los que te metes y las incomodidades sufridas.

Pero el profesionalismo del viajero no se queda solo en el ahorro, sino que te lleva mucho más allá. Adquieres tal conocimiento de los entresijos de internet y de los chollos disponibles, que los locales del país ni sospechan que existen. Por ejemplo hemos ido gratis de Sydney a Brisbane, hemos conseguido esquiar gratis en Nueva Zelanda o incluso nos han pagado por llevar una super caravana en la que dormimos estupendamente desde Los Angeles hasta San Francisco. También nos hemos quedado con las ganas de conseguir algún chollo como volar de Cancún a Bruselas por 165 euros (cuando encontramos este chollo ya habíamos pagado el billete de Hispana sin posibilidad de devolución) Pero quizá lo mejor de todo, ha sido poder darnos el lujazo de despedirnos en un hotel de cinco estrellas en Cancún por 40 euros.

LA DESPEDIDA



La verdad es que después del pedazo de año, los dos le teníamos miedo a la despedida. Separarse en México después de haber dado la vuelta al mundo juntos en casi un año, no era la situación más fácil, pero sí la que más se ajustaba a lo que teníamos planeado desde siempre (que yo me quedara en una zona barata y de buenas olas a rematar el viaje). Pero el miedo precisamente nos hizo hacer las cosas bien. Sabíamos que si caíamos en los sentimentalismos, se nos amargaba la última semana de viaje. Los dos pusimos mucho de nuestra parte y solo hubo un par de días que los nervios estuvieron a flor de piel; había muchas cosas en las que pensar y una enorme página de nuestra vida estaba a punto de pasarse, pero en general lo hicimos estupendamente.

La forma en que orientamos la despedida fue llenarla de sorpresas. Pequeñas motivaciones que nos hicieran ir pasando las horas que nos quedaban con ilusión, en vez de cómo una triste cuenta atrás. Fuimos saltando de sorpresa en sorpresa hasta el mismísimo aeropuerto y para cuando pudimos poner la primera cara triste, resulta que estábamos en el control de pasaportes. Resulta gracioso comparar la foto de la salida de Málaga que se supone que teníamos que estar ilusionadísimos (en realidad en ese momento estábamos agotados y tristes por la despedida de la familia) y la de la despedida en Cancún en la que estábamos de “buen rollismo” en vez de tristes por separarnos.

viernes, 22 de octubre de 2010

HISPANA ME DEJA SOLITO



“Hispana me deja solito” ¡qué morro tengo! Hispana ya está en España para volver a la vida normal y hacerse con las riendas de la economía familiar hasta que yo llegue a ayudarle. Mientras yo voy a estirar este sueño personal un poquito más y voy a quedarme viajando unas semanas más. Voy a cumplir otra de las cosas que hace tiempo que he querido hacer y nunca había podido y es dedicarme a surfear exclusivamente, durante un tiempecito.

La verdad es que me siento raro viajando solo después de tanto tiempo con Hispana. En el día a día, cada uno asumíamos nuestros roles; yo programación, lectura de documentos legales, transporte y ella intendencia, calidad, regateo, etc. por ejemplo ella, llevaba estupendamente el control de calidad de los hoteles y eso lo noté la primera noche que me quede solo, porque sin saber cómo ni porqué, acabé metido en un “fistro” de sitio que todavía me acuerdo.

En Japón las estadísticas de divorcios crecen exponencialmente en edades de jubilación. Y es que por lo visto los matrimonios trabajan tanto que no se conocen y es cuando se jubilan, cuando llegan a conocerse, de tal forma que no se aguantan y se divorcian Para Hispana y para mí, este año ha sido una prueba de todo lo contrario. Ha sido un año muy intenso y muy bonito en el que hemos estado juntos las 24 horas del día, tomando decisiones y tirando de maletas y todo ha salido perfecto. Los dos hemos crecido mucho en todos los sentidos. En cuanto a conocimiento global del mundo, culturas, geografía, idiomas, etc.,etc.,etc. Pero también hemos crecido como pareja, nos conocemos mucho más a fondo, nos sabemos sobrellevar con más mano izquierda cuando el momento lo requiere, somos más cómplices y somos más amigos de lo que ya éramos.

En fin que, no solo ha sido un año infinito por lo que hemos hecho, sino también por todo lo que hemos experimentado y por todo lo que hemos crecido juntos. Y ahora me toca a mí disfrutar y echar de menos a la mejor compañera de viaje…

lunes, 18 de octubre de 2010

DIFERENCIA DE ENERGÍA







Ignacio y yo nos llevamos 13 años y aunque en principio pudiese parecer que la balanza se inclinaría hacia mí lado en lo que respecta a la energía ¡nada más lejos de la realidad!. Desde que nos conocemos no hemos parado de hacer deporte y actividades al aire libre en las que siempre Ignacio ha tomado la iniciativa y yo le he seguido. Recuerdo que hubo una fase de adaptación cuando empezamos a salir donde yo a veces estaba tan agotada que de repente me entraba un sueño irremediable que no podía vencer. Yo le llamaba “la cuenta atrás” porque tenía como unos 5 o 10 minutos para que mi organismo se quedase dormido en cualquier situación. Así que si por ejemplo andaba por la casa tenía que aligerarme para lavarme los dientes e irme corriendo a la cama o si íbamos en el coche Ignacio sabía que se quedaría solo conduciendo el resto del camino…

Todavía recuerdo nuestro primer senderismo juntos. Fue un viaje que hicimos a Cazorla y yo pensaba que quizás tendría que esperarlo en la caminata. Terminé tan agotada que me planteé si llegar al final del camino, estuvimos andando como 10 o 12 horas, condujimos desde Málaga ida y vuelta y encima encajamos un viaje a Marruecos… y todo eso en las vacaciones de Semana Santa.

Desde entonces me quedó claro que sólo podía aspirar a seguirle “como podía” en lo que a actividad física se refiere.

En este viaje gracias al torrente de energía que tiene Ignacio hemos podido visitar más cosas y más a fondo. Cuando ya estoy muy cansada y no puedo más y me voy durmiendo por las esquinas (literalmente) él todavía tiene fuerzas para seguir haciendo cosas u organizando lo siguiente que vamos a hacer. Yo en esos momentos no puedo más que “parasitar” su energía y aprovecharla sin aportar gran cosa.

Pero esta diferencia de energía también es mental. Viajando tanto hay que estar constantemente alerta, pendiente de las cosas, organizando, leyendo, hablando con gente en otros idiomas, leyendo contratos de alquiler, seleccionando tours, agencias etc, etc… en este tema también reconozco que normalmente desconecto y lo dejo todo en sus manos.

Y es que viajar con Ignacio es un lujo porque se maneja por el mundo estupendamente y aunque a veces mi energía no me llegue para seguirlo en todo, siempre encontramos la manera de hacer la misma actividad aunque él la haga en menos tiempo o con más recorrido o con alguna actividad extra…

EL MEJOR DÍA DE PLAYA DE MI VIDA













Bueno, pues a falta de un par de días para que se acabe el que será de los años más dinámicos de mi vida, hemos decidido relajarnos en la playa, ya que la tónica de este viaje ha sido por norma ir deprisa. En otras palabras, queríamos terminar el viaje “descansando un poco”.

Para no terminar encajando alguna actividad, ayer convencí a Ignacio para que devolviésemos las bicicletas (nuestro medio de transporte en Tulum) y nos fuésemos a la playa a no hacer nada ¡y qué playa! Resulta que hemos dado con un hotel a orillas de la playa diseñado con mucho gusto y muy bien integrado en el paisaje ya que son chozos hechos con roca, madera y paja. Mira que hemos visto playas increíbles en el Pacífico y en el Índico, pero es que el Mar Caribe tiene algo especial que no sabría describir…

Hemos tenido una playita particular en el hotel rodeada por unos mini acantilados de roca (que la hacían inaccesible al resto de la gente). El paisaje es tan bonito que no hemos podido para de hacer fotos. La arena aquí es muy blanca y finita, pero de la que luego se sacude bien. El agua es como una piscina, muy transparente y con pequeñas olitas que cuando se levantan presumen de lo turquesas que son y de lo blanca que es su espuma… pero lo mejor de todo ha sido que como es temporada baja ¡¡¡¡éramos los únicos en el hotel!!!. Esto traducido, quiere decir que quitando la limpiadora, no había nadie; playita privada.

Había sillas y mesitas de madera en la playa bajo sombrillas de paja y he estado tomando el sol en una tumbona metida en el agua y las olas me mecían en la orilla… Hemos leído en hamacas colgadas de palmeras, comido a orilla del acantilado y dormido en una cama colgada del techo…

Luego por la tarde (y para que a Ignacio no le diera algo de tanta inactividad) nos hemos paseado por la playa y hemos ido caminando hasta las ruinas mayas de Tulum que están en la misma orilla, en unos acantilados (Ignacio de hecho ha entrado en el recinto nadando).

Y para ponerle la guinda al pastel hemos cenado jamón (mexicano) oyendo el ir y venir de las olas a la luz de la luna porque aquí en la playa no hay electricidad (y por tanto no hay contaminación lumínica ni ruido…).

En resumen, HA SIDO EL MEJOR DÍA DE PLAYA DE MI VIDA.