domingo, 1 de agosto de 2010

FAUNA TERRESTRE AUSTRALIANA








Ya me creía yo que nos íbamos de Australia sin interactuar con los canguros y sin ver a los koalas. Con lo que nos gustan los animales y con lo especiales que son aquí, no podíamos irnos sin más. De repente un día, sin planearlo, resulta que mientras vamos conduciendo vemos un cartel de “Kangaroo Sanctuary” (Centro de canguros) y allí que vamos con mucho entusiasmo. Cuando los veo allí tan cerquita me parece increíble que no se asusten de nosotros, pero no han pasado ni dos minutos cuando vemos a una madre con su cría en la bolsa (marsupio). Es un cangurito que ya está criadito y saca la cabeza muy a menudo y que incluso sale a explorar el mundo de vez en cuando. Nacen súper pequeños y sin pelo, de forma que la madre prácticamente no se entera del parto y trepan por los pelos de la madre hasta encontrar la bolsa. Allí maman y se van desarrollando como en una especie de gestación externa. Esto sucede con todos los marsupiales.





Pudimos ver también a unos koalas totalmente “acariciables” que no paraban de comer hojas de eucalipto. Eso sí, tienen que ser unos eucaliptos especiales, no les vale cualquier cosa. Tuvimos suerte porque era por la mañana temprano y estaban especialmente activos, pero normalmente duermen unas 20 o 22 horas al día con lo que es difícil verlos moviéndose.

Vimos también a otro marsupial que yo no sabía ni que existía, el wombat, que es como una especie de mezcla entre ratón y oso de la que se obtiene un roedor gigante que hace madrigueras enormes.



También, y esto sí que fue un regalo, vimos en el jardín de una amigo de Ignacio a varios oposum (marsupial que trepa por los árboles parecido a un roedor o a una ardilla pero del tamaño de un gato) que pudimos ver gracias a su perro que no paraba de ladrar debajo del árbol. En Australia están muy protegidos pero no en Nueva Zelanda. Allí se introdujeron por su piel y hoy en día son una plaga, de forma que, no sólo no los protegen, sino que intentan atropellarlos con los coches y con los que quedan hacen excelentes jerseys, guantes, gorros, etc. mezclados con lana merina.



Por último vimos a una colonia de murciélagos de la fruta colgados de los árboles que parecían jamones en el secadero. Son tan grandes que les llaman zorros voladores y llegan a tener una envergadura de alas de 1,5m.



2 comentarios:

veronicaruizmartin dijo...

Jamón de murcielago... habrá que provarlo

Lucía dijo...

cangurooos !!!! :DD