martes, 8 de junio de 2010

UNOS MOMENTOS MUY ESPECIALES












Cuando fuimos a ver a los gorilas ambos coincidimos en lo bonito que hubiese sido poder interactuar con ellos. Tenerlos al lado, siendo tan cercanos en la cadena evolutiva y no poder tocarnos era ir en contra de nuestros instintos. Pero estaba bastante controlado para que si te tocabas (que no era difícil) fuese accidentalmente. De ahí surgió mi deseo de cogerlos, tocarlos, jugar con ellos… así que pensé en ir a un santuario de chimpancés que había en Uganda. Pero no pudo ser y me quedé con las ganas.

No me imaginaba lo que iba a suceder en Borneo con los orangutanes. Ignacio se tenía guardado otro as en la manga y fuimos a Sepilok a verlos. Sepilok es un santuario de 18 hectáreas de selva donde los orangutanes viven en semi libertad. Les complementan la dieta poniendo a su disposición fruta o leche dos veces al día con el objetivo de reinsertarlos en su medio. También recogen a los huérfanos o heridos y los cuidan y los entrenan para que puedan valerse por sí solos. Muchos orangutanes acaban yéndose a la jungla, otros se van pero vuelven de vez en cuando por allí porque saben que hay comida y otros simplemente se acomodan y se quedan a vivir en el santuario.

Ambos teníamos la corazonada de lo que podía pasar, nos conocemos y sabíamos que íbamos a hacer todo lo posible para que sucediese, pero todo el rato pensábamos: “no vamos a hacernos ilusiones, va a ser difícil verlos tan de cerca y poder interactuar con ellos”…

Bueno, aparecieron los orangutanes y se empezaron a mover por las pasarelas de madera. Todos los visitantes íbamos en procesión detrás de ellos. Ignacio se puso en primera fila y se agachó a medio metro de uno de ellos para hacerle fotos, era un macho de 18 años. De pronto, veo, que el orangután mira a Ignacio, extiende su “gadgeto” brazo larguísimo y ¡le pone la mano en la rodilla! Ignacio, que no se lo esperaba, y estaba mirando para otro lado da un respingo, pero inmediatamente comprende que es el momento que habíamos estado esperando y pone su mano encima de la del orangután. Todos los que estábamos allí no salíamos de nuestro asombro… simplemente fue un momento increíble. Entonces el orangután con mucha ternura y muy tranquilito le coge con la otra mano y empieza a acariciar su cara contra el brazo de Ignacio. El problema vino cuando quiso empezar a jugar y a “pegarle bocaítos”(tienen unos colmillos que ya quisiera Drácula…). No olvidemos que sus pies son prensiles, lo que resulta que es como si tuviesen 4 manos… si a esto le añadimos que tienen una media de 4 veces más fuerza que los humanos, pues lo que pasa es que si ellos no te sueltan, no puedes escapar… Así que cuando Ignacio intentaba quitar su brazo de las 4 extremidades del orangután éste se creía que estaba jugando con él y más fuerte se agarraba (hasta el punto de que se colgaba del brazo como un saco de patatas). Al final desviando su atención, Ignacio consiguió soltarse pero quedándose con ganas de cogerse otra vez.

Pero nuestra suerte no había hecho más que empezar. De repente vemos a lo lejos a un grupo de guiris haciendo un corrillo. Comprendiendo que algo chulo pasaba, nos fuimos para allá a ponernos, otra vez, los primeros y resulta que un australiano le había acercado los brazos a una cría y ésta se le había subido encima. No sé qué especie de impulso me dio; me acerqué al guiri y la cría literalmente me echó los brazos. Acto seguido tenía yo al orangután en brazos y todos los guiris mirando sin atreverse a hacer nada. El corazón me latía fuerte y deprisa y casi se me saltaban las lágrimas de emoción. Puedo decir sin duda alguna que ha sido la interactuación con animales más bonita de mi vida. Luego se lo pasé a Ignacio para que él también disfrutara y el orangután chiquito estiró sus bracitos y le cogió con mucha ternura… casi nos da algo. La cría era una hembra de 2 años simpatiquísima que se llamaba Yoda. El momento mágico se rompió cuando un guía del parque llegó y nos quitó al orangután y se lo llevó. Pero ya lo habíamos disfrutado…

4 comentarios:

Natalia dijo...

uuuff, no he podido evitar emocionarme al leer esta entrada chicos... vaya experiencia! se me han saltado las lágrimas...jajajajaa
y las fotos son preciosas. como siempre.
besitos
nati

mariamon dijo...

Vaya diferencia con los otros monos que muerden, te roban o te atacan, Que monos son estos!!!

Rocío Monedero dijo...

Que preciosidad, que maravilla tocarlos y abrazarlos.La foto de Hispi con el orangutanin es ternura pura. Que pasada. Muchisisimos besos

Marcos A. dijo...

pppuuuffff increible todo increible ya me gustaria abrazar a uno de estos q lujooo!! me encantan las fotos son muy lindas!