martes, 15 de junio de 2010

FILIPINAS








Filipinas nunca estuvo en nuestro plan inicial de viaje pero resulta que hablando con otros viajeros, nos lo pusieron tan bien y con muchísima razón que, aquí estamos. Es un sitio gracioso, porque estás en Asia pero no tienes la sensación de estar en Asia. Aunque también son chinitos, son más agraciados y más morenitos. Por otro lado aquí no hay estupas ni templos dedicados a Shiva o a Ganesh, son cristianos y muy cristianos y están agradecidos a los españoles por haber introducido el cristianismo en Filipinas, dicen que es lo que les diferencia del resto de Asia. En el día a día, la diferencia principal que vemos, es que no tienen carácter asiático, son más alegres y su sonrisa es más sincera y casi me atrevería a decir que son, por lo general, más honestos.

Sabíamos poco de la época colonial española en Filipinas así que este viaje nos ha servido para profundizar un poco en el legado que dejamos aquí los españoles. Llegamos a Manila, caótica capital con 12 millones de habitantes, y lo primero que nos llama la atención es que los apellidos de los policías de inmigración del aeropuerto son “Valderrábanos, García o Conejo”. Luego descubrimos que cuentan en español. Y poco después te das cuenta de que todas las palabras que ellos no tenían cuando llegamos los españoles se integraron en su idioma y permanecen. Y eso pasa con muchos de los idiomas de Filipinas. Al ser un estado archipelágico con más de 7.000 islas, hay gran variedad de idiomas y dialectos. El idioma dominante es el tagalo, pero el visaya es mayoritariamente hablado en el centro y sur de Filipinas. Así palabras como “sinturón”, “eroplano”, mesa, silla, banquito, tenedor, cuchara o los días de la semana (lunes, martes, miércoles…) etc. se escuchan habitualmente en cualquier lado de Filipinas.

Es divertido porque cuando cuentas en español, ellos te dicen muy sorprendidos “¡hablas visaya! y lo que no se dan cuenta es de que son ellos los que utilizan palabras españolas. La palabra más graciosa es “leche” que no la utilizan como leche sino como taco, por lo que tampoco es raro oír cosas como “I forgot my llaves, leche!”. El español a día de hoy se ha perdido y la segunda lengua es el inglés. Los americanos impusieron su inglés a principios del siglo XX y la última generación que hablaba español murió entre los años sesenta y ochenta. La verdad es que hablan muy bien inglés y con mucho acento americano (otra gran diferencia con el resto de Asia).

En cuanto a la comida, eso ha sido casi un regalo. La cocina filipina tiene muchísima influencia española. Aquí no es raro comerse un lechón asado, pescado en adobo, un plato de menudo o lo más parecido a un “plato de los montes” con huevos fritos, chorizo, longaniza, etc. La verdad es que la comida nos está dando mucha “vidilla” por aquí.

2 comentarios:

Natalia dijo...

pídele al camarero tortillitas de camarones.... aaay!

veronicaruizmartin dijo...

Vaya puntazo comerse un chorizo a la sidra tan lejos de España...
Me está gustando la etapa Filipina, me lo apunto para la próxima ocasión.