domingo, 22 de agosto de 2010

ISLA SUR. QUEENSTOWN Y WANAKA














Queenstown y Wanaka están al sur de la Isla Sur en una zona de montaña y lagos naturales. Si el país en general es bonito, esta zona “se sale”. La visón de cumbres nevadas por todos lados, las tonalidades de verde y los lagos de montaña, quietos como espejos, reflejando “todo lo que ven” hacen un paisaje súper atractivo.

Hispana y yo llevamos juntos 6 años y manda “hue…” que nunca habíamos esquiado juntos y ha tenido que ser en el otro lado del mundo y en pleno mes de agosto cuando lo hemos conseguido. Fuimos a una estación que se llama “Treble Cone”, cerca de Wanaka. La estación es mediana y tiene solo dos remontes, pero muy bien pensados, de forma que cada remonte da acceso a 20 pistas de todos los niveles. Otro punto de esquiar en Nueva Zelanda es que NUNCA hay colas. Y si eso lo unes a lo bonito que es todo resulta que es un gustazo. Desde arriba las vistas son inmejorables, cumbres nevadas y lagos por todos lados, poca gente, buen ambiente, no hay macarras, parking gratis… (sin querer lo voy comparando con Sierra Nevada).

Queenstown por otro lado además de tener estaciones de esquí, es como la capital del mundo de los deportes extremos. Yo había hecho varias cosas cuando estuve por aquí la otra vez, pero no quería que Hispana se perdiera el Jet Boat. El jet boat se inventó aquí para poder navegar en sus ríos. Éstos son anchos y poco profundos, por lo que una barca con una hélice normal era inviable. Idearon un sistema para “meter” la hélice dentro del casco, de forma que a través de un tubo succionara agua del río y a través de otro orientable la expulsara por detrás, facilitando los cambios de dirección. Este sistema además de posibilitar la navegación en zonas con pocos centímetros de agua, resultó ser rápido y muy maniobrable. Es el sistema que usan las motos de agua. Un paseo en jet boat es una locura. Te meten en una súper barca, con dos motores de 300 caballos que expulsan 400 litros de agua por segundo cada uno. Te llevan por la garganta de un río muy poco profundo y pasan como balas. El piloto va “tirao” hacia la pared de piedra y en el último segundo aparta la proa para no estrellarse y justo cuando estás diciendo “que bien que no nos hemos chocado” el tío está acercando la popa. Muy divertido. Hay muchos videos que ver poniendo en google “shotover jet”.

Allí también nos cayó una gran nevada que puso a prueba la capacidad de adaptación de nuestras mini maletas, aunque al final con algo de frío lo superamos también.

ROTORUA: UNA CIUDAD GEOTERMAL









Rotorua es un pueblo de la Isla Norte al que llaman “Rottenrua” (Rotten=podrido) por el mal olor que desprende su actividad geotermal. Es curioso porque está lleno de vapor de agua, humo, géiseres, aguas termales, piscinas de lodo hirviendo…

Hay algunas piscinas en las que te puedes bañar y otras en las que aprovechan para cocinar porque están demasiado calientes.

Justo en la zona de mayor actividad hay una aldea maorí. Ellos usan todo ese recurso natural para calentarse, cocinar, lavar y lavarse. Allí aprovechamos para ver un espectáculo maorí precioso. En la polinesia son tradicionales los cantos polifónicos transmisores de buen rollo y esta gente lo borda. Por otro lado, nos enseñaron sus danzas de guerra, que con lo enormes que son y las caras que ponen (ojos saltones, tembleques y lengua todo lo fuera posible) acojonan. De ahí la diferencia de la historia con los ingleses entre Australia y Nueva Zelanda. En Australia barrieron y casi exterminaron a los aborígenes (y hoy, los pocos que hay, aun viven marginados) y en Nueva Zelanda tuvieron que pactar con ellos, suponen un 15% de la población y están en todas las posiciones de la pirámide social.

viernes, 20 de agosto de 2010

NUEVA ZELANDA. EL NORTE DE LA ISLA NORTE












Llegamos a Nueva Zelanda en agosto, pleno invierno, tras 9 meses de verano más el que llevábamos puesto de España … nos daba un poco de pereza bajar al frío de la Isla Sur así que mientras nos decidíamos o no, empezamos por lo más al norte posible para irnos aclimatando.

Aquí los paisajes son tan bonitos que no había otra manera que visitarla en coche para poder parar cada 5 minutos a hacer una foto. En esta etapa dimos a la perfección con la idea de transporte y casita y alquilamos una furgoneta con el techo alto muy bien equipada y con un tamaño muy fácil de manejar.

Fuimos a unas playas preciosas en la península de Coromandel donde a pesar de ser sitios muy turísticos puedes disfrutar de la playa para ti solo. Hemos pescado por las noches y hemos visto sin duda alguna el cielo más bonito del mundo donde, literalmente, no caben más estrellas.

En Nueva Zelanda pasan cosas muy especiales. Cerca de la punta norte, el Cabo Reinga hay una playa de 150 km de longitud (90 mile beach) que se puede hacer el 4x4. Es gracioso porque en el pueblo sólo se podía ir a 50 km/h y en cambio en la playa a 100 km/h… Luego en la foto que esta Ignacio en la playa, no es que hiciera calor, es que justo en esa playa hay un manantial de aguas termales que haciéndote una piscinita de arena como esa, te pegas una sesión insuperable de jacuzzi natural. También hemos visto en Nueva Zelanda unos helechos gigantes que parecían árboles, etc., etc., etc.

miércoles, 11 de agosto de 2010

¡¡HEMOS LLEGADO A LA MITAD. GRACIAS A TODOS!!





Bueno, ha costado pero estamos en las antípodas; justo a mitad de camino. Estamos en Nueva Zelanda que es el sitio más cercano a España si quisiéramos llegar haciendo un agujero en el suelo. Llegando de una forma más normal, no hay país más lejano que este. Este hito, además coincide con que hemos superado los 100.000 kilómetros recorridos y nos habéis visitado más de 10.000 veces en el blog, cosa que nos pone muy contentos.

Cuando empezamos este viaje no sabíamos que nos iba a deparar y ni siquiera sabíamos cómo iba a ser el itinerario final. Quizá eso ha sido de las cosas más bonitas del viaje; el estar totalmente abiertos a todo. En cuanto al blog, lo pensamos en principio para tener informados a la familia y a los amigos pero nunca esperamos que fuéramos a tener este seguimiento y esta aceptación, lo cual nos ha motivado para seguir esmerándonos en mantenerlo vivo e interesante. Para nosotros es un gran evento abrir el blog y ver si el número de visitas ha subido y si la última entrada ha suscitado comentarios. Leer vuestros comentarios y ver si os ha gustado o divertido y leer vuestras reacciones a la última entrada es una retroalimentación que nos dice como lo vamos haciendo y nos da mucha alegría recibir. El hecho es que nosotros estamos viviendo unas experiencias inolvidables e intentamos trasladároslas tal y como las hemos vivido. Así que gracias por vuestra participación.

En cuanto al resto del viaje, aunque estemos a mitad de camino, hay mucho mar de por medio y menos que ver (es una forma de hablar, siempre hay MUUUCHO que ver), con lo cual ya le vamos viendo el final a esto. La verdad es que ha sido una sensación extraña el plantearse que este viaje se nos acaba. Y aunque todavía quedan unos meses (que a cualquiera en una situación normal de un mes de vacaciones al año, le suena a un montón), a nosotros se nos hace corto si lo comparamos con lo que llevamos viajado. De hecho, ya estamos planificando América, que será la última etapa del viaje y la vuelta a casa. Estamos mirando vuelos y posibilidades para visitar los países que más nos interesan e incluso los vuelos de vuelta a España. La verdad es que se nos hace un poco raro buscar vuelos con un destino tan familiar como Málaga, después de los sitios tan extraños a los que hemos volado, pero así es…

LA TRAMPA DE BRAVO FLIGHT




Bravo Flight es una agencia de viajes virtual que te vende billetes de avión de otras compañías, que también venden sus billetes por internet. Para coger cuota de mercado ofrecen el billete más barato de las otras compañías, que suele ser sin equipaje facturado, PERO NO TE LO DICEN HASTA QUE HAS PAGADO. Nosotros caímos en la trampa para llegar a Nueva Zelanda desde Australia y en vez de pagar 10 dólares australianos por maleta (habiéndolo hecho directamente con la compañía aérea) nos hacían pagar en el aeropuerto, 70 por maleta. 140 dólares inesperados (unos 100 €) y producto de una trampa, en un viaje largo como el nuestro, es un enorme corte de rollo. Con lo cual intentamos llamar a Bravo Flight para solucionarlo antes de volar, pero solo tienen un teléfono de Italia en el que te cobran por llamar, además del cargo de tu compañía telefónica, con lo cual llamar desde Australia iba a ser otro montón de dólares.

La solución culebrera fue combinada:
1) Hacer limpieza profunda de maletas para aligerar peso; que nos vino estupendamente, porque nuestras maletas a estas alturas se iban pareciendo a trasteros, llenas de cosas absolutamente prescindibles.
2) Vestirnos con más ropa de la cuenta y llevar las maletas en cabina

Bueno, al final fue divertido y nos reímos, pero si algo tenemos claro es que no volvemos a sacar un billete de avión con gente que tiene un proceso de compra engañoso. Hay empresas que cuidan a sus clientes y otras que los van quemando y buscando nuevos con dudosas estrategias. En este viaje hemos sacado casi 40 billetes de avión por internet y éste ha sido el peor de todos con diferencia. Ellos sabrán, nosotros lo tenemos claro.

domingo, 1 de agosto de 2010

FAUNA TERRESTRE AUSTRALIANA








Ya me creía yo que nos íbamos de Australia sin interactuar con los canguros y sin ver a los koalas. Con lo que nos gustan los animales y con lo especiales que son aquí, no podíamos irnos sin más. De repente un día, sin planearlo, resulta que mientras vamos conduciendo vemos un cartel de “Kangaroo Sanctuary” (Centro de canguros) y allí que vamos con mucho entusiasmo. Cuando los veo allí tan cerquita me parece increíble que no se asusten de nosotros, pero no han pasado ni dos minutos cuando vemos a una madre con su cría en la bolsa (marsupio). Es un cangurito que ya está criadito y saca la cabeza muy a menudo y que incluso sale a explorar el mundo de vez en cuando. Nacen súper pequeños y sin pelo, de forma que la madre prácticamente no se entera del parto y trepan por los pelos de la madre hasta encontrar la bolsa. Allí maman y se van desarrollando como en una especie de gestación externa. Esto sucede con todos los marsupiales.





Pudimos ver también a unos koalas totalmente “acariciables” que no paraban de comer hojas de eucalipto. Eso sí, tienen que ser unos eucaliptos especiales, no les vale cualquier cosa. Tuvimos suerte porque era por la mañana temprano y estaban especialmente activos, pero normalmente duermen unas 20 o 22 horas al día con lo que es difícil verlos moviéndose.

Vimos también a otro marsupial que yo no sabía ni que existía, el wombat, que es como una especie de mezcla entre ratón y oso de la que se obtiene un roedor gigante que hace madrigueras enormes.



También, y esto sí que fue un regalo, vimos en el jardín de una amigo de Ignacio a varios oposum (marsupial que trepa por los árboles parecido a un roedor o a una ardilla pero del tamaño de un gato) que pudimos ver gracias a su perro que no paraba de ladrar debajo del árbol. En Australia están muy protegidos pero no en Nueva Zelanda. Allí se introdujeron por su piel y hoy en día son una plaga, de forma que, no sólo no los protegen, sino que intentan atropellarlos con los coches y con los que quedan hacen excelentes jerseys, guantes, gorros, etc. mezclados con lana merina.



Por último vimos a una colonia de murciélagos de la fruta colgados de los árboles que parecían jamones en el secadero. Son tan grandes que les llaman zorros voladores y llegan a tener una envergadura de alas de 1,5m.



SURF EN AUSTRALIA










El surf en Australia es casi, el deporte nacional, después del rugby en todas sus modalidades y del cricket. Aquí TODO el mundo surfea y es normal que te “quiten” las olas señores de 75 años que van de escándalo o niños de 9 que ya hacen virguerías. Hay miles de sitios para surfear y casi todos en entornos privilegiados. Hispana y yo nos hemos equipado con material de segunda mano en Manly Beach, Sydney y nos hemos ido hacia el norte en busca de olas más calentitas.

Hemos surfeado olas increíblemente buenas y ambos hemos hecho grandes progresos; aunque siempre hay muchas cosas que aprender y que pulir (mis brazos, mi rodilla de atrás, etc.) pero al final aquí lo que queda, más que cómo lo hayas hecho, es todo lo demás. El surf en Australia te aporta cosas muy especiales. Hay un sinnúmero de factores que lo hacen singular y es precisamente la mezcla de todas ellas la que lo hace mágico. En general hay poca gente en el agua (aunque cunden mucho por lo bien que surfean). Esa gente no te pone cara de perro cuando te acercas remando al pico, sino que, te saludan e incluso a veces te sonríen, te informan, etc. El agua está clarísima y no demasiado fría, se surfea en sitios preciosos y no es raro que se pasen los delfines a surfear contigo. Yo he llegado a compartir olas con delfines que iban en paralelo a mí a 30 cm por debajo del agua y saltando a ras de agua para seguir surfeando la misma ola.






Para nosotros otro de los puntos importantes del surf en Australia ha sido que por fin Hispana “ha roto” a surfear y ya están saliendo días en los que ambos disfrutamos de la misma sesión sin que yo me aburra o ella pase miedo.