miércoles, 17 de febrero de 2010

“HOMO SAFARIS RIDICULIS”









En este safari además de ver miles de animales, hemos descubierto a una subespecie del Homo sapiens sapiens que es el Homo safaris ridiculus. Quizás el máximo exponente se da por la zona de Italia que son los más obsesionados por la moda y el diseño y podríamos describirla como a aquella que responde a las siguientes características:

- Vienen perfectamente equipados para la ocasión y no les falta un perejil.
- Preguntan sin descanso al guía.
- Estrenan ropa de safari color caqui, verde o beige y todo, incluido los complementos están conjuntados. Incluso algunas parejas llegan a “contraconjuntarse”.
- Buscan y persiguen de manera ansiosa a cualquier animal, por muy cerca que esté (ya sea un mono o un pájaro de lo más común) Incluso en los aparcamientos de las taquillas de los parques nacionales.
- Llevan colgados y pretenden utilizar a la vez prismáticos, cámara de vídeo y cámara de fotos, lástima tener solo dos ojos...
- Ellos son lacios por naturaleza.
- Ellas van equipadas para el campo pero maquilladas y con perfume.

martes, 16 de febrero de 2010

NGORONGORO-SERENGETI. EL PARQUE NACIONAL UNIVERSAL












Acabamos de terminar un mini safari de 4 días en Tanzania y nos vamos con la sensación que si hubiera que declarar un “Parque Nacional del Planeta Tierra” desde luego podría ser el Nogorongoro-Serengeti (que no son un solo parque por razones técnicas). La riqueza y abundancia de todo lo que se ve allí está fuera de toda posible comparación.

En el safari, además hemos visitado el Parque Nacional del Lago Manyara. La verdad es que hemos visto cosas que nos han dejado sin palabras El estar presenciando en primera persona el entorno y los animales que tantísimas veces has visto en la tele te hace flipar por un lado pero por otro te hace plantarte cosas tan absurdas como “¿sabrá esta gente que vive aquí, que precisamente este sitio ocupa el 75 % del tiempo de sobremesa de las televisiones del resto del mundo?”O sea que después de esta visita nos consideramos como auténticos “embajadores” de la 2ª cadena y todos sus documentales.

El cráter del Ngorongoro es de esos sitios sumamente especiales del mundo que ya desde arriba te sobrecoge presenciarlo. Los datos del cráter son impresionantes. Es la caldera volcánica completa más grande del mundo, tiene de 17 a 21 km de diámetro y unos 300 km2 de superficie. Pero mucho más impresionante que sus datos es el jardín del Edén que hay allí montado. En un entorno espectacularmente bonito se encuentran diferentes ecosistemas, bosques, lagunas, praderas, sabanas, charcas y arroyos que dan cabida a la gran mayoría de animales africanos por cientos, lo cual hace que sea relativamente fácil verlos.

Una vez que estás dentro, ves una gran llanura rodeada por una pared montañosa bastante uniforme. Pero las referencias se hacen difíciles de calibrar. Miras hacia la parte alta del cráter y lo ves cerca y piensas que no es tan grande y al momento miras hacia el bosque que está justo debajo de esa misma pared y lo ves lejísimos y entonces piensas que el cráter es inmenso. Estuvimos unas cinco horas conduciendo por dentro del cráter y vimos de todo, sin duda lo más especial una pareja de leones apareándose.

Sorprende que la zona del cráter no sea parque nacional y le llamen zona de conservación especial, lo cual podría parecer como de 2ª división. La razón es que el gobierno de Tanzania no ha sido capaz de pactar la salida de los Masai de la zona y por razones legales no pueden denominarlo parque nacional si dentro hay asentamientos humanos. De hecho los Masai tienen voz y voto en la gestión de la zona del cráter y entran a diario con sus vacas para ponerlas a pastar y para darles un aporte de sal que encuentran en el fondo del cráter.

sábado, 13 de febrero de 2010

ZANZÍBAR ES MÁS BONITA EN MOTO














Afortunadamente en Zanzibar no todo es historia. El plan en Zanzíbar ha sido muy divertido. Alquilamos una moto de trail para movernos por la Isla a nuestro antojo y poder ver a unos monos endémicos muy raros (los colobus rojos y con mucho pelo) e ir a las playas, ya que muchas tienen acceso solo por carriles de arena y piedras. Hemos tardado 3 días en darle la vuelta a la isla y ha sido precioso.

Pero lo más bonito de Zanzíbar han sido sin duda sus playas. El agua tiene todas las tonalidades de verdes y turquesas y una claridad increíble. La arena es como harina, finita y muuuuuuy blanca (la más blanca de todo el viaje). Todo esto acompañado de una vegetación exuberante de palmeras, árboles y arbustos, junto el exotismo de encontrarte por ejemplo con un Masai paseando por la orilla… Todas las playas nos han encantado, pero ambos coincidimos en que las playas del oeste de Zanzíbar son, por ahora, las playas más bonitas del mundo… (Es un poco bestia decir eso pero por lo menos lo son de “nuestro mundo” y la verdad es que “nuestro mundo” tiene bastantes playas…)

Y por si fuera poco hemos dormido en bungalós en la misma playa, ansiosos por abrir la puerta al levantarnos sabiendo las vistas tan increíbles que teníamos delante. Hemos desayunado fruta riquísima y hemos cenado pescado fresco en una mesita en la playa a pocos metros del rebalaje… inolvidable.

ZANZÍBAR, UNA ISLA CON HISTORIA







Zanzíbar es un archipiélago que aunque pertenece a Tanzania tiene un gobierno semi-independiente. Fue un sultanato árabe hasta 1961 año en el que echaron a los árabes y unieron a la recién nacida república de Tanganyka formando entre ambos la actual Tanzania. La isla de Unguja, que comúnmente se conoce como Zanzibar. Es la isla más grande y donde está la capital, Stone Town o Zanzibar Town, que guarda el recuerdo de lo que ha significado históricamente.

Zanzíbar fue la capital de los sultanatos de occidente y centro de comercio de esclavos y especias. Hasta allí los árabes llevaban esclavos capturados en Malawi, Tanzania, Congo… Mozambique, Zambia, etc. Una vez allí los clasificaban según su fortaleza y los subastaban según la categoría alcanzada para satisfacer la demanda del mercado árabe. El sistema de clasificación consistía en unas pruebas de resistencia. Primero los encerraban en unos sótanos hacinados. Allí no tenían luz, ni ventilación, ni retrete… Tras 3 días los sacaban y les daban un número determinado de latigazos. De los que habían sobrevivido, ya los mercaderes podían garantizar que eran buen producto, hacían la clasificación de fortaleza y quedaban listos para exponerlos en la plaza para ser subastados.

El estar allí metido te hace pensar cómo tuvieron que sufrir aquellos miles de esclavos y cómo el ser humano puede llegar a ser a ser tan perversamente malo. Visitar aquel sito te resulta interesante y a la vez difícil. Te genera una mezcla de asco interior y pena difícilmente describible. Lo que desde luego resulta ejemplar que a día de hoy convivan pacíficamente locales y árabes en la isla sin que existan rencillas ni rencores, aun sabiendo que ese comercio se estuvo llevando a cabo en Zanzibar hasta 1911 (menos de un siglo).

viernes, 5 de febrero de 2010

TIBURONES BALLENA








Mira que teníamos el listón muy alto y que pensábamos que después de las cataratas iba a ser difícil hacer alguna actividad tan emocionante… pero en África se puede. África no para de darnos alegrías, una tras otra.

Resulta que de Vilanculos nos fuimos a Tofo (más al sur y del viaje no hablamos). Tofo es una aldeíta en la costa con las calles de arena y algunos hoteles salpicados en una playa que no se acaba. Como las olas no estaban muy allá decidimos ir al día siguiente a bucear con tiburones ballena. ¡Que llegan a medir 20m! Resulta que en esta zona de la costa hay muchísimos ejemplares gracias a que en estas aguas hay muchos nutrientes. La particularidad de aquí, es que por las condiciones de salinidad y luz, el fitoplancton está continuamente desarrollándose y entonces el zooplancton viene a comérselo. Precisamente es el zooplancton la base de la dieta de estos tiburones (no los humanos) de forma que están por aquí todo el año y son relativamente fáciles de ver.

Bueno pues el procedimiento para poder nadar con ellos es muy divertido. Resulta que te llevan en una zodiac costeando (a no más de 300 m de la orilla) y donde el fondo está a unos de 20 m de profundidad. En la zodiac hay un tío subido en lo alto de un acople (como si fuera la de los jueces de silla del tenis) que va avisando si ve algo como el negrillo del barco pirata de Asterix. Cuando ve al tiburón ballena con el barco se le gana la posición y entonces gritan ¡chicos, al agua! Y todos los de la zodiac que ya estábamos preparados con gafas, tubo y aletas… ¡a correr detrás del tiburón que parece un autobús! En esta fase todo el mundo está nervioso y quiere ponerse justo al lado del tiburón por lo que hay aletazos, empujones, codazos, chocones…

Llevábamos nuestra camarita “acuática” (funciona cuando quiere) y gracias a ella pudimos sacar algunas fotos, aunque no de mucha calidad. Ignacio se lo pasó en grande bajando a pulmón a buscar al tiburón cuando éste se sumergía (como a 10 m o así). Bajaba y se ponía a su ladito a bucear con él. Estaba a una distancia en la que perfectamente podría haberlo tocado, pero nos lo tenían prohibido. Con nosotros van unos voluntarios que se dedican a hacerle fotos, medirlos, sexarlos y hacer un censo de la población.

En uno de los momentos resulto que iba yo buscando al grupo buceando a todo lo que me daban las aletas, y resultó que el tiburón iba en ese momento a ras de la superficie y en dirección contraria ¡¡¡¡casi me choco con él!!!! Si vierais la cara de pánico que se me quedó… reaccioné rápido y me quité, e Ignacio, al que le acababa de pasar lo mismo y me vio estaba muerto de risa.
Otra experiencia inolvidable en un viaje que rompe todas las expectativas.

lunes, 1 de febrero de 2010

PN BAZARUTO








Bueno, pues una vez has conseguido llegar a tu destino en Mozambique todo hacinamiento sufrido durante las largas horas de viaje ha merecido la pena y sólo queda empezar a disfrutar.
Llegamos a Vilanculos, un pueblo de la costa sur de Mozambique con playita de arena blanca, palmeras y bañada por el bonito y transparente Océano Índico. Aquí el primer día lo dedicamos a hacernos con el pueblo, a preguntar a los guiris qué hay bonito por allí y literalmente a descansar y a aprovechar que teníamos internet en nuestro hotel 24 horas.
Al día siguiente con otros 4 más nos fuimos en barco a la Isla de Bazaruto . Hay un archipiélago de 5 islas muy cerca de la costa y una de ellas (la más grande) es preciosa y tiene un arrecife de coral donde estuvimos buceando. Vimos una tortuga gigante, peces loro, e infinidad de peces de colores. Pero llegar a esta isla no fue nada fácil como cabía esperar. Los viajes en barco que organizaban para turistas eran caros y “borreguiles” así que apañamos el viaje con un tal Rodríguez (uno de allí), al que pagamos un precio algo más razonable por el viaje y que prometía aventura. No decepcionó.
Nada más salir (a 20 metros de la costa) se para el motor. Lo arreglan y seguimos la navegación durante 3 horas más. Se vuelve a parar el motor y esta vez no hay manera de arreglarlo. Pero mira que suerte, el tal Rodríguez que tiene más de un barco había montado a otros 6 guiris en otro barco al que si le funcionaba el motor pero, ¡vaya por Dios! se quedó sin gasolina… hacemos una simbiosis y entregamos gasolina a cambio de que nos lleven en su barco.

Cuando llegamos a la isla nos bañamos en las aguas cristalinas y después una pequeña excursión. Subimos por la duna más alta para disfrutar de las vistas de la isla, del océano y de las otras islas vecinas… y todo el entorno era precioso. Pero lo mejor estaba por llegar. De camino a la isla le habíamos comprado unos pescados enormes a un barco pesquero (por lo que estaban recién sacados). El cocinero del barco los había cocinado a la parrilla y los había acompañado de un guiso de tomate, pimientos, patata, de una ensalada de col… ¡estaba exquisito! Ignacio repitió dos veces porque le encanta el pescado y es que la comida y el entorno eran para matarse. Fue una comida de las que se te graban en la memoria de por vida.
La vuelta a tierra la hicimos navegando a vela y fue preciosa. Esa noche dormimos poco porque teníamos que coger un autobús al día siguiente a las 3:30 de la mañana. y vuelta a empezar con el transporte…

TRANSPORTE EN MOZAMBIQUE





El transporte en Mozambique NO ES NADA FÁCIL. Repito, nada fácil…

Mozambique es un país que ha sufrido 2 guerras en un intervalo muy corto de tiempo. Primero la de la independencia de los portugueses entre 1965 y 1975 que deja a Mozambique destrozado y en bancarrota. De ahí hay un periodo de intentar resurgir pero hay potencias externas que se interesan por tomar el control o simplemente desetabilizar el país. Por un lado están las potencias marxistas que entran en el país que ayudan a establecer los gobiernos locales y por otro las potencias “blancas” vecinas (Rodeshia, Hoy Zimbabue y la Sudáfrica del apartheid) que no quieren dejar crecer las naciones negras. Estos dos últimas crean un frente guerrillero llamado Renamo que desetabiliza el país. Con esa situación y tras alternativas sequías y riadas, estalla la guerra civil que aniquila Mozambique desde 1983 hasta 1992. Pero que como todas las guerras ha sido desastrosa para el país al que dejaron “minado de minas” Tras el final de la guerra y pasado ya un razonable periodo de estabilidad política Mozambique se abre al mundo y al turismo recientemente.

Como decía al principio no es fácil desplazarse en este país. Apenas se alquilan coches (necesariamente tienen que ser 4x4 por el mal estado de las carreteras y son carísimos) pero lo peor del transporte individual es que hay zonas que todavía están minadas y conviene ir con conductores locales para saber qué zonas son seguras. El tren es tan lento y llega a tan pocos sitios que no es una opción a valorar y los vuelos internos son escasos y caros. Quitando todo eso sólo nos quedan los autobuses. Pues bien, hay 2 tipos de autobuses, los “normales” y los minubuses. Los “normales” salen a horas intempestivas de la madrugada como por ejemplo a las 2:30, 3:30, 4:30… y tienen un nivel de hacinamiento alto. Esto traducido significa que todo el pasillo está lleno de gente y bultos.

La segunda opción son los minibuses (o aquí llamados “chapas”) que son furgonetas a las que le han quitado el maletero para sacar otra fila de asientos y a las que en el pasillo les han acoplado más asientos por lo que tienes que entrar saltando por encima de las maletas y de la gente (recuerdo un día que un señor mayor se salió por la ventana de lo difícil que le era salir por el “pasillo”). Estas chapas salen continuamente a medida que se van llenando de gente así que se pueden coger prácticamente a cualquier hora. En estos minibuses el nivel de hacinamiento es INFINITO. Esto significa que meten a un número de personas que nunca tiene fin y que cuando crees que ya lo han llenado, todavía queda por entrar el doble de gente de la que ya hay. Los pasajeros llevan gallinas vivas, antenas parabólicas, sacos de 20 kilos, maletas… y hay uno o dos bebés por cada mujer (a los que le dan el pecho con mucha naturalidad). Por supuesto no ponen el aire acondicionado y el contacto humano es total. Te tocas con el de un lado, con el del otro, con el de delante y con el de atrás. Es curioso porque al principio te da apuro reclinarte para dar una cabezadita, pero tras coger varias chapas y estar un poco entrenado terminas apoyando la cabeza muy cerquita del de al lado y te das cuenta de que… ¡no pasa nada!. Eso si no es el de al lado el que apoya su cabeza en ti…entonces si que no pasa nada.

Estas chapas paran cada dos por tres a que se baje o suba gente e incluso a hacer la compra en cualquier mercado (lo que supone que la gente se vuelve a subir con bolsas y bolsas de patatas, verduras, cocos…) y tú te preguntas, “Dios mío de mi vida, pero ¿cómo va a caber aquí tanta gente?” pues cabe. Ignacio dice que siguen la misma técnica de cómo meter a 4 elefantes en un “600”: pues 2 delante y 2 detrás…
Bueno, estoy escribiendo esto y creo que no soy capaz de reflejar con exactitud cómo es el nivel de hacinamiento. Te terminan doliendo las rodillas, la espalda, descubres que eres capaz de sudar más de lo que creías (no olvidemos que estamos como a 35 grados), te ponen la música a tope (a veces reggae-ton, que si; también ha llegado hasta aquí). Pues si esto no es bastante, también huele regu. El olor a sudor desprendido es algo significativo que también quiero recalcar.

Ignacio ha descubierto con este medio de transporte que es claustrofóbico (por lo visto le viene de la familia Higuero. Los antecedentes son el abuelo en la fila de atrás de un coche familiar en plena calle Larios, la abuela en la cueva de la Pileta en Ronda y Mariquilla encerrada en el coche en Algeciras en la comunión de Fafa). Sentados el otro día en una “chapa” nos tocó detrás, los últimos, en una fila donde las ventanas no se abrían. Íbamos ya 4 personas en una fila (que nos parecía ya ir apretados) y entonces se sube otro que supuestamente tenía que sentarse en nuestra fila (con lo cual seríamos 5 en una fila…). De repente Ignacio se levanta y empieza -¡Me voy de aquí!, -¿Qué dices?”, -¡Que me voy de aquí!, -pero bueno ¿a dónde vas?, -¡Espikin que me voy de aquí, que no puedo!, - Pero bueno, ¿y qué hago yo?, - Tu quédate si puedes ¡pero yo me voy!… y acabó sentándose en un taburete en el pasillo con mejor acceso a la ventana para poder “respirar”.

Bueno, dicho esto, éste es el transporte que estamos utilizando Ignacio y yo en Mozambique, sobre todo por falta de alternativas. Bueno éste y montarte en coches de gente que va al mismo destino que tu y te cobran para pagarse el viaje con lo que vas sentada en la caja de una camioneta llenándote el pantalón de grasa, recogiendo ancianas por la carretera que se suben con una agilidad impresionante, parando a comprar leña, en las aldeas a soltar gente, aprovechando para dejar unas piezas en el taller…
Realmente el transporte es lo peor de Mozambique pero todo lo demás te compensa los malos viajes.