martes, 16 de noviembre de 2010

MI AMIGO DUFFY



Tras 15 horas de viaje, llego a una playa que me habían dicho que era fantástica. Yo vengo precisamente de otra playa mucho más que fantástica y tengo las expectativas altas. Lo que me encuentro al llegar que es una playa muy parecida a lo que surfeamos en casa y la estancia algo más cara de lo que me gustaría. Con el paso cansado, voy reconociendo el territorio y me planteo irme más hacia el norte hasta la siguiente zona de olas, abandonando ésta. Por aquí hay otras olas famosas pero con el cansancio y la decepción decido irme y ya está. En eso que hablando con una taxista que me había visto antes por la mañana me pregunta

-“¿Ya te vas?”

Y le cuento que esperaba algo mejor y que el sitio es caro y ella me dice

-“Pero por qué no pruebas esta playa y esta otra que están cerca y son buenas. Desde aquí hay muchos que van para allá. Mira; precisamente ese carro va para allá”

Reacción culebrera inmediata y le digo al del coche que me lleve. Resulta que va a una de las playas más famosas de la zona. De inmediato cambio mi plan de irme y puedo darle una oportunidad a la zona, cosa que me gusta porque ya que estoy, aquí quiero saber cómo son las olas. Al llegar a la nueva playa, me cojo una habitación y me voy a surfear. La ola es una perfección absoluta, pero para aprender. Yo me divierto un rato pero necesito algo más de acción. Así que cuando me salgo del agua, me lo tomo tranquilo, descanso y decido retomar mi plan de cambiar de zona al día siguiente.

Me despierto tempranito y como la operación de ayer me salió bien, le hago dedo al primer coche que pasa, que además lleva tablas de surf, con la única intención de que me saque a la carretera general y allí coger un bus hacia el norte. Resulta que es un tío fantástico de Estados Unidos y rápidamente nos ponemos a charlar. Le cuento un poco mi historia reciente, mi viaje en general, mis planes de surf y entablamos una conversación muy amena. Él, viene de su casa (que está precisamente en la primera playa a la que llegué ayer) y va de camino a surfear a la otra playa mega fantástica de la zona, pero ha entrado en ésta otra a soltar a unas amigas que están aprendiendo. El caso, es que antes de llegar a la carretera me dice

-“¿porqué no te vienes a surfear la mega ola conmigo y después te suelto otra vez para que sigas tu camino?

Suena que te cagas y por supuesto no me lo pienso. La ola a la que me lleva es muy conocida en la zona, pero con un acceso difícil de 4x4 a la que si no te llevan no llegas. Es una izquierda que parte en una punta de tierra y tiene el fondo de cantos rodados; esas características son garantía de perfección. Al llegar vemos que no hace viento y que no hay demasiada gente en el agua. Ya me estoy relamiendo, “me voy a poner morao”. El baño dura unas dos horas y media cumple con las expectativas; es de los mejores baños que me he dado últimamente y eso que todos han sido muy buenos.

Salimos del agua y Duffy me propone pasar por su casa, comer algo y después llevarme al pueblo al que yo quiero ir y él aprovecha porque tiene que ir a sacar dinero. Sigue sonando bien. Volvemos a la playa en la que estuve ayer por la mañana, pero ahora la veo de otra forma. Su casa es de no creérselo, en primera línea de playa, con un olón rompiendo enfrente, con una piscina con borde de rebose que desde dentro confundes el azul de la piscina con el azul del mar, etc., etc., etc. El hecho es que al final me invitó a dormir y al día siguiente surfear otra vez y aprovechar el viaje al aeropuerto para dejar a sus amigas para soltarme a mí. Esa misma tarde cogimos unas tablas de “stand up paddle” (tablas de surf más grandes para ir de pie con un remo) y nos llevó a una laguna cercana llena de pájaros e iguanas enormes, una preciosidad de paseo. El hecho es que he pasado 3 días con Duffy, a cuerpo de rey, surfeando una ola fantástica y pasando ratos muy buenos con él. Son las cosas que pasan en este tipo de viaje. De pronto tienes un golpe de suerte y las cosas cambian de estar regular a estar mucho mejor de lo podías esperar.

Thank you very much my good friend Duffy.

5 comentarios:

Shelter dijo...

Espero que hayas apuntado bien la dirección de tu amigo Duffy y las coordenadas de los sitios de olas...no dudo en que lo tendrás todo memorizado en tu cabeza para que no se entere todo el mundo, je,je...sssshhhhhhh

Marcos A. dijo...

Puuuffff has estado en el momento y sitio perfecto y te a tocado a ti amigo me alegro que lo hayas disfrutado suena de lujo yo a la proxima me apunto jijijiji!!

Rocío Monedero dijo...

Ole por Duffy, enrollao y generoso. Así da gusto. Besos.

HISPANA dijo...

- ¡Vaya suerte! La verdad es que coincidiendo con gente así da gusto. A veces pienso cómo sería el mundo si todas las personas fueran así... Bueno pues yo también le agradezco a Duffy la acogida tan buena y a ver si se viene para Cádiz y lo invitamos a pescaito frito :)

mariamon dijo...

Que estupendo
A ver que te crees que esas casualidades le pasan a todo el mundo? Narices !
1a regla: estas abierto a que te pase
2a regla: te pasa porque te lo mereces !
Muchos Kesos
Maria

Ya queda poco pa vernos YUPI !!!!!!!